¿Alguna vez te has subido a una báscula, has visto el número y te has sentido confundido o desanimado? Es una experiencia muy común. Con frecuencia buscamos en internet una tabla de peso según estatura y edad para saber si estamos en nuestro «peso ideal»1. Sin embargo, la mayoría de estas herramientas se basan únicamente en fórmulas matemáticas antiguas que no toman en cuenta cómo está compuesto tu cuerpo por dentro1.
El peso corporal total incluye el agua, los huesos, los órganos, la masa muscular y el tejido graso2. Por esta razón, dos personas que miden exactamente lo mismo y tienen la misma edad pueden marcar 70 kilos en la báscula y verse y sentirse de forma totalmente diferente1. La clave para alcanzar una verdadera salud no es obsesionarse con un número estático, sino entender cómo funciona tu organismo4. Cuando visitas a un nutricionista en Quito, el objetivo principal no es someterte a una báscula rígida, sino descubrir qué necesita tu cuerpo para tener energía, desinflamarse y rendir al máximo en tu día a día4.
¿Qué es el IMC y por qué la báscula no cuenta toda tu historia?
Durante décadas, la herramienta universal para clasificar el estado nutricional ha sido el Índice de Masa Corporal (IMC)1. Este índice se obtiene mediante un cálculo matemático simple:
IMC= [peso en kg / estatura en m]2
A nivel poblacional, el IMC ha servido como un filtro rápido de salud pública1. No obstante, los estudios clínicos de los últimos cinco años han demostrado que utilizar el IMC de forma aislada para evaluar a una persona presenta fallos considerables1. El IMC no distingue si los kilos provienen de músculo magro y activo o de grasa acumulada alrededor de los órganos internos2.
Por ejemplo, un deportista con buen desarrollo muscular suele registrar un IMC elevado que una tabla tradicional clasificaría como sobrepeso, a pesar de tener un porcentaje de grasa muy bajo y un corazón fuerte1. En el otro extremo, una persona sedentaria puede tener un peso aparentemente «normal» según el IMC, pero presentar muy poca masa muscular y un exceso peligroso de grasa visceral3. Por eso, cualquier tabla debe considerarse únicamente como una referencia visual preliminar1.
Tabla de peso según estatura y edad: Tu guía visual de referencia
A medida que cumplimos años, nuestro cuerpo cambia sus requerimientos de forma natural9. Por ello, un rango de peso saludable para una persona de 25 años no debe ser el mismo que para un adulto de 65 años10. En las etapas más avanzadas de la vida, mantener una reserva adecuada de peso y masa muscular ayuda a proteger los huesos y fortalece las defensas del sistema inmune10.
A continuación, te presentamos una guía orientativa con rangos de peso sugeridos según tu altura y etapa de vida:
| Estatura (m) | Adultos Jóvenes (18 a 39 años) | Adultos Medios (40 a 59 años) | Adultos Mayores (60 años o más) | Rango de IMC Orientativo (kg/m2) |
| 1.50 | 42.0 – 54.0 kg | 45.0 – 57.5 kg | 48.5 – 61.0 kg | 18.5 – 24.0 (joven) / 21.5 – 27.0 (mayor) |
| 1.55 | 45.0 – 58.0 kg | 48.0 – 61.5 kg | 52.0 – 65.0 kg | 18.5 – 24.2 (joven) / 21.5 – 27.0 (mayor) |
| 1.60 | 48.0 – 62.0 kg | 51.5 – 65.5 kg | 55.0 – 69.5 kg | 18.8 – 24.2 (joven) / 21.5 – 27.2 (mayor) |
| 1.65 | 51.0 – 66.0 kg | 55.0 – 70.0 kg | 59.0 – 74.0 kg | 18.8 – 24.2 (joven) / 21.6 – 27.2 (mayor) |
| 1.70 | 54.5 – 70.0 kg | 58.5 – 74.5 kg | 63.0 – 78.5 kg | 18.8 – 24.2 (joven) / 21.8 – 27.2 (mayor) |
| 1.75 | 58.0 – 74.5 kg | 62.0 – 79.0 kg | 66.5 – 83.5 kg | 19.0 – 24.3 (joven) / 21.8 – 27.3 (mayor) |
| 1.80 | 61.5 – 79.0 kg | 65.5 – 83.5 kg | 70.5 – 88.5 kg | 19.0 – 24.4 (joven) / 21.8 – 27.3 (mayor) |
| 1.85 | 65.0 – 83.5 kg | 69.5 – 88.5 kg | 74.5 – 93.5 kg | 19.0 – 24.4 (joven) / 21.8 – 27.3 (mayor) |
Como puedes observar en la tabla, el rango saludable se desplaza de manera progresiva hacia arriba con el paso del tiempo9. Exigirle a un adulto mayor mantenerse en el peso que tenía a los veinte años puede resultar contraproducente y acelerar la pérdida de masa ósea y muscular10.
¿Se vuelve lento el metabolismo al envejecer? Lo que la ciencia demostró
Existe la creencia popular de que al cumplir 30 años el metabolismo «se apaga» de golpe y que por eso empezamos a ganar peso9. Sin embargo, la ciencia ha demostrado recientemente que esto no funciona así9.
Un estudio histórico coordinado por el científico Herman Pontzer y publicado en la revista Science analizó el gasto de energía de más de 6400 personas a lo largo de toda su vida9. Los resultados revelaron las cuatro etapas reales del metabolismo humano9:
1._ Primer año de vida: El metabolismo quema energía a toda velocidad, casi un 50% más rápido que en los adultos, debido al rápido crecimiento del cerebro y los órganos vitales9.
2._ De 1 a 20 años: El ritmo energético disminuye gradualmente de forma controlada hasta estabilizarse cerca de los 20 años9.
3._ De 20 a 60 años: El gasto metabólico a nivel celular permanece completamente estable9. No hay una caída espontánea en la quema calórica ni en hombres ni en mujeres, incluso durante la menopausia o el embarazo9.
4._ A partir de los 60 años: El gasto de energía desciende de forma progresiva (alrededor de un 0.7% anual) a medida que disminuye el tejido muscular y baja el nivel de actividad física9.
Si el metabolismo celular no cambia entre los 20 y los 60 años, ¿por qué tantas personas suben de peso en esas décadas9? La respuesta no está en un «metabolismo roto», sino en los hábitos del día a día: pasamos más horas sentados frente a una pantalla, nos movemos menos fuera del trabajo, acumulamos estrés crónico y dormimos peor4. Además, las dietas ultraprocesadas y los desbalances de la insulina provocan que el cuerpo acumule grasa en el abdomen con mucha más facilidad3.
Más allá del sobrepeso y el IMC: Cómo entender tu composición corporal
En 2025, un consenso internacional de expertos médicos en la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology propuso dejar de mirar únicamente el sobrepeso en la báscula para enfocarse en la calidad y distribución del tejido adiposo3.
El problema de salud no radica en los kilos que marca la balanza, sino en la grasa profunda que se ubica entre las vísceras, la cual genera inflamación y eleva la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 y problemas cardíacos3. De hecho, los estudios muestran que hasta una cuarta parte de las personas con alteraciones metabólicas importantes tienen un peso e IMC aparentemente normales3.
Por otro lado, sociedades europeas de nutrición clínica (como ESPEN y EASO) han puesto el foco en la obesidad sarcopénica, una situación común en la que una persona acumula exceso de grasa pero tiene músculos debilitados y sin fuerza11. En estos casos, la pérdida de fuerza muscular es un indicador de salud mucho más relevante que el peso que marque la báscula11.
Por qué una dieta saludable no consiste en comer menos ni pasar hambre
Cuando alguien nota que la ropa le aprieta o cree tener sobrepeso, el primer impulso suele ser recortar drásticamente las porciones de comida o seguir dietas de moda encontradas en redes sociales4. Sin embargo, comer muy pocas calorías sin un plan equilibrado genera el temido «efecto rebote»: pierdes agua y masa muscular, tu cuerpo entra en modo de alerta y acumulas grasa con mayor facilidad apenas vuelves a comer con normalidad4.
Una dieta saludable no se basa en pasar hambre ni en vivir contando calorías de forma obsesiva4. Una nutrición efectiva se enfoca en:
- Nutrir el músculo: Asegurar suficiente proteína de calidad para proteger la masa magra, que es tu principal motor metabólico2.
- Controlar la insulina: Elegir carbohidratos complejos, ricos en fibra, para mantener estables los niveles de glucosa en sangre y reducir los antojos intensos4.
- Desinflamar tu organismo: Priorizar alimentos naturales y grasas buenas (como el aceite de oliva, los frutos secos y el aguacate) que calman la inflamación silenciosa y cuidan tu salud digestiva4.
- Aprender a comer para siempre: Desarrollar hábitos flexibles y sostenibles que puedas mantener con tranquilidad en tu vida social y familiar4.
Tu peso ideal no está en una tabla: Da el paso con un diagnóstico profesional en Quito
Las tablas que encuentras en internet son simplemente un promedio general para orientar1. No saben cuánta masa muscular has desarrollado, cuál es tu contextura de huesos, cómo funciona tu tiroides ni qué nivel de estrés enfrentas todos los días4.
«Las tablas de internet son solo una referencia. Tu peso ideal depende de tu estructura ósea, masa muscular y salud hormonal. Hazte un diagnóstico profesional en Quito.»
En la consulta nutricional personalizada de Mateo Estrada, trabajamos con tecnología médica de bioimpedancia y dinamometría funcional para evaluar exactamente cómo está compuesto tu cuerpo4. No te entregamos un menú genérico impreso; analizamos la causa de fondo de tus síntomas —como el cansancio constante, la digestión pesada o la dificultad para bajar grasa— para crear un plan nutricional a tu medida4.
Agenda tu consulta con un nutricionista en Quito y comienza a construir una salud sólida, sostenible y respaldada por la ciencia, dejando atrás las básculas confusas y las dietas restrictivas4.
Fuentes científicas y lecturas recomendadas
- Pontzer, H., et al. (2021). Daily energy expenditure through the human life course. Publicado en la revista Science. Estudio con más de 6400 participantes que demostró la estabilidad del metabolismo entre los 20 y los 60 años9.
- The Lancet Diabetes & Endocrinology Commission (2025). Definition and diagnostic criteria for clinical obesity. Consenso global que redefine la evaluación del sobrepeso y la obesidad según la función de los órganos y la grasa visceral, superando el límite del IMC tradicional3.
- Donini, L. M., et al. / ESPEN & EASO (2022). Definition and diagnostic criteria for sarcopenic obesity. Guía clínica europea sobre el diagnóstico de la obesidad sarcopénica a través de la fuerza muscular y la bioimpedancia10.
- World Health Organization & Consensus Reviews (2021–2024). Advantages and limitations of the Body Mass Index (BMI). Revisiones sistemáticas sobre la necesidad de complementar el IMC con mediciones de composición corporal en la práctica clínica1.

